Por: MVZ Andrés Villalobos Díaz
Jefe de la Clínica para el Control de Enfermedades Hereditarias de la FCM
1. Introducción
2. Definición de la enfermedad
3. Patogenia
4. Factores externos
5. Factores individuales
6. ¿Cómo se manifiesta la enfermedad?
7. Diagnóstico
8. Características importantes que debe tener el estudio radiográfico para evaluar displasia coxofemoral.
9. Interpretación del estudio
10. Tratamiento
11. Prevención y control
12. Conclusión
INTRODUCCIÓN
La Displasia Coxofemoral (DCF), también llamada Displasia de la Cadera, es en la actualidad uno de los problemas ortopédicos más comunes que afectan a las razas de talla grande y gigante. La primera descripción de la enfermedad fue realizada en 1935 en Estados Unidos de Norteamérica, por el Dr. Schnelle, en un ejemplar de la raza Setter Irlandés, posteriormente fue descrita en un mayor número de razas caninas.
La importancia en la atención de esta enfermedad radica en su alta heredabilidad (que se transmite de padres a hijos), así como su repercusión, tanto emocional como económica en los propietarios. En un estudio retrospectivo realizado en la clínica de la Federación Canófila Mexicana, una de las razas con mayor porcentaje de incidencia de esta enfermedad fue el Pastor Alemán con un 39.7%. Este porcentaje es alto con respecto a países europeos, en donde -por ejemplo- esta misma raza presenta menos del 20%; por tal motivo, estas razones impulsan conocer la enfermedad más a fondo y así disminuir su incidencia en nuestro país.
DEFINICIÓN DE LA ENFERMEDAD
Se trata de una anormalidad en el desarrollo óseo y muscular, que conlleva a una malformación de la articulación coxofemoral y, secundario a ello, produce cambios articulares en la cadera.
La Comisión Científica Internacional creada por la Federación Cinológica Internacional (FCI) define esta enfermedad como un trastorno del desarrollo de la cadera, que genera una inestabilidad en la articulación, esto quiere decir prácticamente que se trata de una incongruencia de la cadera y esta es causada por dos factores importantes, el genético y el ambiental.
Mencionaremos las principales causas relacionadas con la expresión de esta enfermedad.
Se sabe que la enfermedad es causada por la interacción de varios genes y a estos se debe su alta heredabilidad. Dichos genes pueden ser expresados por factores externos, llamados ambientales, como son la alimentación, la inactividad o el ejercicio excesivo, ya que pueden cambiar la funcionalidad y estructura de la articulación, al producir el crecimiento rápido del hueso y el poco desarrollo del músculo. Ante el rápido crecimiento de los huesos, principalmente de los fémures, la masa muscular no se desarrolla al mismo tiempo y si ésta no mantiene la congruencia entre la superficie de las cabezas femorales en relación con los acetábulos, se producirán deformaciones en ambas partes, sobreviniendo la enfermedad.
El cierre de los cartílagos de crecimiento acetabulares se efectúa hacia los 6 meses y el del cartílago de crecimiento de la cabeza femoral hacia los 10 meses, es por ello que este periodo es crítico en la expresión de la enfermedad, siendo el periodo en que el criador debe controlar los factores externos.
FACTORES EXTERNOS
Alimentación
En cachorros genéticamente predispuestos (razas medianas, grandes y gigantes) se ha estudiado mucho en los últimos años, como resultado de estas investigaciones se ha encontrado estrecha relación entre la presentación de DCF y la alimentación ad libitum (libre acceso) en este tipo de razas. Son los altos niveles de proteína, carbohidratos, grasas y calcio en la dieta, los que aceleran la velocidad de crecimiento y aumentan la ganancia de peso ponderal en el animal. Dichas alteraciones conllevan a sobrecargar las estructuras articulares maleables durante el lapso crítico antes mencionado (de los 6 a los 10 meses de edad). Desde el punto de vista práctico, estos estudios permiten recomendar un régimen alimenticio que se explicará más adelante.
Actividad física (ejercicio)
Estudios recientes han revelado que restringir el ejercicio en cachorros nacidos de padres displásicos, durante los 6 primeros meses de vida, puede disminuir la presentación de la enfermedad, aun así, existen contradicciones al respecto. Parecería lógico que no ejercitar en exceso las articulaciones inmaduras (como lo serían los entrenamientos para competencias) sería parte de la solución, sin embargo, se ha observado en menor frecuencia que la restricción completa del ejercicio contribuye al poco desarrollo de los músculos, afectándose de esta manera la estabilidad de la articulación. Cabe mencionar que si el ejemplar no es displásico por genética, no se manifestará la enfermedad. En otras palabras, el ejercicio excesivo favorece la presentación de la enfermedad, al mismo tiempo que la nula actividad, siempre y cuando el ejemplar genéticamente sea displásico.
CONTINÚA...
